Los cigarrillos electrónicos, aparecidos por primera vez en el mercado de Estados Unidos en el año 2006, tienen una forma parecida a los pitillos habitualmente conocidos.
Pero en realidad se trata de unos ingenios activados con pilas. Durante su funcionamiento liberan vapor proveniente de un cartucho con líquido en su interior, que contiene habitualmente dosis variables de nicotina y algún sabor añadido. Según la publicidad son considerados como una alternativa para abandonar el hábito de fumar y menos peligrosos cuando se comparan con los clásicos cigarrillo hechos a base de tabaco.
Pero este concepto pudiera ser equivocado según recientes investigaciones.
Mercado sin crecimiento
Cuando son comparados los años 2011 y 2012, los fabricantes de cigarrillos electrónicos casi triplicaron su desembolso en publicidad en los Estados Unidos. De 6,4 pasaron a 18,3 millones de dólares gastados en este rubro.
Sin embargo, según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país, publicados en la revista Nicotine and Tobacco Research, en encuestas realizadas entre miles de personas mayores de 18 años de edad, la utilización de los mismos se ha detenido entre los adultos no fumadores.
Tendencia contraria
Sin embargo, sucedió al revés entre fumadores y ex fumadores, pues debido a la propaganda de mercado, muchos consideran el uso de los cigarrillos electrónicos como una ayuda para abandonar la adicción al tabaquismo a pesar de la falta total de definitivas evidencias científicas en este sentido.
Los resultados sobre la salud a largo plazo de los cigarrillos electrónicos son en la actualidad totalmente inciertos y desconocidos.
Se esperan regulaciones
En realidad, existen serias interrogantes sobre si este producto es útil para ayudar a las personas a dejar de fumar.
Aunque este invento aun no ha sido regulado, ya se están haciendo consideraciones al respecto.
Los adictos al tabaco deben utilizar todos los medios a su alcance para dejar de fumar. Y es loable el empeño y más aun el éxito. Pero hasta ahora los cigarrillos electrónicos no se han mostrado como una solución viable e inofensiva contra tan funesto hábito.
Cuba presenta una tendencia decreciente en el número de fumadores. No obstante, el esfuerzo para obtener mayores logros en este sentido debe mantenerse, o mejor aún, incrementarse.
FUENTE: radiococo
*Máster en Ciencias y Profesor Consultante
Jefe del Servicio de Endocrinología
Hospital Docente “Dr. Salvador Allende”
La Habana – Cuba
mail: alberto quirantes@infomed.sld.cu






4 comentarios
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Saludos. El hecho de publicitar la disminución tabaquica en Cuba es engañoso. Muchas personas no se reportan como fumadores porque lo hacen de forma recreativa y hay una clara tendencia actual junto a cambios en el habito de consumo de fumar mas entre los jovenes (mujeres y hombres) que estan forjando un futuro de fumadores. El trabajo de prevención y promocion entre estos grupos es pobre.
Yo creo q son una buena alternativa a la adiccion al habito de fumar. quizas costosos pero tambien una terapia convencional lo es.
Yo lo tengo y ciertamente quita los deseos de fumar cigarros normales….pero me atacó la garganta y fue peor el remedio que la enfermedad….tuve que dejarlo….ahora sigo fumando y daría cualquier cosa por dejar de hacerlo, es solo tener fuerza de voluntad, que no tengo ;-(
Autor
Hola buenos días Martha, es cierto que dejar de fumar es algo muy difícil y mas cuando se lleva mucho tiempo en ello, pero debemos meditar en las consecuencias que trae consigo este vicio a corto o largo plazo, aquí te dejo un enlace donde aparece una guía práctica que te puede servir de ayuda.
Gracias por visitarnos
http://www.cdc.gov/tobacco/campaign/tips/spanish/dejar-fumar/guia/